
Ipads del mal.
El grupo parlamentario priista en la cámara de diputados se ha equipado con moderna tecnología para su trabajo legislativo.
La tecnología ha sido siempre motivo de cuestionamiento. Desde la edad media hasta la época inquisitoria, aquellas personas que sobresalían por un conocimiento científico avanzado eran quemados en la hoguera acusados de brujos, demonios o malignos. Su conocimiento era causa de aberración, vinculación con el mal, todo esto en público. Las verdaderas causas eran mantener a la población en general ignorante y por ende controlada. Culpa de un alto grado de envidia.
Socialmente, nuestra condición humana nos lleva a rechazar los méritos ajenos. A través de la historia hemos demostrado que somos envidiosos de la buenaventura del prójimo. Si no es a MÍ, al que le va bien, no tiene por qué darme gusto. Si no soy YO, el que demuestra un avance, no es válido. Dejamos de darle crédito a los logros de los demás, a su trabajo, a su esfuerzo. La teoría del complot, el rechazo a las nuevas tendencias, el miedo a cambiar, no hace tomar el camino de la protección a lo que tenemos y conocemos, por malo que sea.
Los diputados priistas, de manera ambiciosa y tal vez sin la mejor intención, se han auto regalado Ipads para su trabajo en San Lázaro. Tal vez, si aclaramos que no todos saben usarla y que dado el elevado sueldo que tienen como representantes sociales, las pudieron pagar de su bolsa aquellos que la necesitaran, me parece una medida vanguardista y digna de reconocimiento. La justificación que utiliza el grupo parlamentario es reducir el costo de la gaceta informativa que se imprime para los 500 diputados, cada sesión. Ahora, se las harán llegar vía electrónica.
Somos una generación vinculada a la tecnología. En lugar de envidiar, satanizar, juzgar y quemar en la hoguera esta postura, seamos capaces de darle el privilegio de la duda y sobre todo, abrir nuestra mente al avance que necesitamos como Nación. Creamos en el mundo virtual, llevemos a México a dignos estadios globalizados, arropemos la digitalización como herramienta en nuestra jornada y exijamos a nuestro gobierno ponga el ejemplo. Bueno que nuestros diputados trabajen con Ipads, aunque el envidioso diga que son aparatos del mal.
Buzón de salida. Hablando de tecnología, existen funcionarios que no saben ni prender una computadora. Se espera que la administración de Malova rompa con esa actitud. La apuesta a los jóvenes es franca, serán muchos que rondan los 30 años con puestos importantes.
Alfredo Chávez Rubio.