Concierto Trapiché en Los Mochis

Por vez primera la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Nacional de Música CNM toca en Los Mochis, Sinaloa, y no fue sólo eso, sino que nuestra ciudad fue elegida para dar cierre con el ciclo denominado “Gira de los 150 años de educación musical en México” que realizó dicha Institución en las ciudades de Colima, Zacatecas y Tijuana; sin duda un aporte de crecimiento cultural no sólo para esta ciudad, sino para todo el Estado.

Sin mucho preámbulo, bajo la batuta de sus directores, Dr. David Rodríguez de la Peña y Dr. Anatoly Zatin la agrupación despertó prolongados aplausos del público que agradeció cada una de las piezas del programa, formado, en la primera parte por las composiciones Obertura: El barbero de Sevilla de Gioachino Rossini; Concierto en sol mayor K313, para flauta y orquesta, I Allegro maestoso, como solista Luis Fernanda Vega (flautista), obra de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791); Concierto opus 16 en la menor para piano y orquesta, I Allegro molto moderato, como solista Saúl Ibarra Ramos (pianista), obra de Edvard Grieg (1843-1907); y Scherzo de la sinfónica 5 de mayo, obra de Venus Rex.   

El Director actual del CNM, el Dr. David Rodríguez de la Peña, anunció un panorama de deguste auditivo. En esa breve participación también comentó que el Instituto al que pertenece significó el detone de la educación y movimientos musicales en nuestro país. Asimismo felicitó a la Orquesta de Los Mochis, misma a la que calificó como un conjunto que desarrolla a través de la enseñanza juvenil a la entidad. Por último, agradeció a las autoridades de Sinaloa, de la ciudad y del Museo, en lo que denominó como un gran esfuerzo para los organizadores. 

Entre obras se hizo una propicia pausa que amenizaba la velada bajo la luna en su estado menguante, la Orquesta dejó escuchar sonidos que daban una característica, singular, muy clara y definida melodía, haciendo una bella amalgama de instrumentos, incluyendo a alientos, cuerdas y percusiones.

Miles de personas disfrutaron del ´quizá´ evento más esperado de temporada. En un punto tanto hombres y mujeres, niños y jóvenes vivieron un impacto producido por la música, en todos los casos un gesto de satisfacción pintó los rostros de la audiencia, algunos tararearon/cantaron/corearon, otros tantos tamborilearon con sus manos al ritmo, pero todos sin duda alguna terminaban con una ovación.

El concierto apoteótico, que contó con apoyo del Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC), H. Ayuntamiento de Ahome e Impulsora de la Cultura y de las Artes (IMCA) IAP, continuó como si de segunda parte se tratase con la pieza extraída de la ópera Rusalka, Canción de la luna de Antonín Dvorak (1841-1904).

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